#DearDiary: Terremoto en México.

 

Tengo tan presente ese día martes 19 de septiembre, y cómo no si fue hace unas semanas, mi día empezaba como cualquier otro. Me levanté, me preparé desayuno, limpié un poco la casa y luego me puse a revisar mis redes sociales mientras veía vídeos musicales, estuve sola prácticamente toda la mañana. La noche anterior, mi suegro me dijo "mañana a las 11am habrá un simulacro" a lo cual estuve pendiente desde que desperté pero no demasiado, ya que pasada esa hora, no escuché alarmas por mi zona y seguí mi día en casa como si nada. Como a las 12:30pm llegó mi suegro a casa y nos pusimos a conversar un rato en el sillón de la sala.


Dentro del departamento de por sí es difícil diferenciar que es un temblor porque cada que pasan los aviones, tiende a temblar un poco y eso es casi que siempre, así que básicamente me terminé acostumbrando. Cuando ya se hacían la 1 y pico, siento que tiembla muy leve pero en mi cabeza tenía lo de que ese día había un simulacro y que ya habíamos pasado por un temblor hace unos días, entré en pánico y gritaba que teníamos que salir ya, mi suegro me decía "tranquila hija, no pasa nada" por lo de los aviones, pero en eso tiembla mil veces más fuerte y en el departamento todo se movía exageradamente que yo me sentía como si me estuviera moviendo una ola del mar.

La primera reacción que tuve fue correr hacía la puerta y en lo que estoy corriendo para llegar a ella, veo como el edificio de enfrente se viene todo abajo y me dio una crisis nerviosa, creí que nuestro edificio también se iba a derrumbar y que mi suegro y yo íbamos a morir ahí. Corrimos con todas nuestras fuerzas por las escaleras esperando salvarnos y cuando ya tocamos el piso de la calle, ya había pasado el temblor y casi que no podíamos vernos del polvo que provocó el edificio que cayó. Lloré tanto y todo mi cuerpo estaba exaltado, estuve en estado de shock y no podía entender lo que pasaba, fue como estar viviendo en carne propia alguna película de fin de mundo.

Ahora, venía la parte de comunicarnos con nuestra familia que tenemos en la ciudad y de saber si se encontraban bien. Fue casi imposible, las líneas telefónicas estaban tan caídas y congestionadas que era desesperante. Por suerte, mi suegro fue el único que tenía su teléfono, yo bajé del edificio sin nada a la mano y en pijama. Me ponía a llorar sólo de no poder comunicarme con nadie, de simplemente avisar "estoy bien". Afortunadamente, logramos avisarle a mi chico que nos encontrábamos a salvo y él se encargó de avisarle a mi familia y amigos. Aunque, honestamente, no podía sacarme de la cabeza que pudimos haber sido nosotros los que perdieran la vida. 

Un par de horas después de lo sucedido, llegó mi suegra y mi cuñado a encontrarse con nosotros, estaban igual de sensibles pero lo importante es que todos estábamos a salvo. Una vez juntos, presenciamos todo el caos y el desastre de nuestra calle, parecía un campo de guerra ya que justo detrás del edificio de enfrente, se cayeron dos más, imagínense la magnitud de lo que estaba sucediendo, era inevitable no pensar en las personas que se quedaron ahí atrapadas. Pero lo que realmente sobresalía, era la solidaridad de todas las personas. Me sorprendía ver a la gente que llegaba de todas partes de la ciudad a ayudar a recoger escombros, a ofrecer agua, alimentos, ambulancias con atención médica y psicológica e incluso vecinos ofreciendo sus casas, creo que ver ese compromiso fue lo que hizo que me calmara más rápido, se sentía como que ya nada parecía tan malo. Como dicen por ahí, las malas situaciones sacan lo mejor y lo peor de uno mismo, esos días fueron prueba de ello pero más por lo positivo.

El resto del día fue historia. La colaboración de todos se fue intensificando y sólo unos cuantos rescates fueron exitosos. Esa noche no dormimos dentro de la casa del susto que teníamos y ni pudimos descansar. A las 5am del otro día, nos dicen que tenemos que desalojar el edificio porque iban a utilizar maquinaria pesada para retirar los escombros y evitar cualquier accidente. Por fortuna, fuimos recibidos en casa de unos amigos mexicanos por varios días y fuimos tratados como parte de la familia, realmente fueron días bonitos allí con juegos, risas y comida deliciosa (incluso les preparamos arepas y les encantó).

Durante esa semana que ya nos pudimos recuperar un poco de todo, nos dimos a la tarea de ir todos los días a nuestra calle a ayudar de cualquier manera. En efecto, estuvimos de voluntarios en el área de la comida repartiéndosela a las personas de la comunidad y a todo el equipo de bomberos, policías, rescatistas, la marina y voluntarios en general que estuvieron trabajando día y noche. También embalando cajas que iban dirigidas a otras partes de CDMX y a otras ciudades que también fueron afectadas con el terremoto que contenían productos de primera necesidad y seleccionando ropa que fue donada, entre muchas otras cosas. Nosotros prácticamente estuvimos damnificados también, pasó casi una semana antes de que nos dejaran pasar a nuestra casa a buscar nuestras cosas, así que mucha de esa ayuda también nos llegó a nosotros y no podíamos estar más agradecidos.

Me atrevo a decir que esa fue la mejor experiencia de todo a pesar de las circunstancias, haber formado parte de la ayuda y de haber conocido gente tan bonita en el proceso, es algo que guardaré siempre en mi memoria. Y de lo que sí no hay duda en cuanto a "guardar", va a ser mi casco y mi chaleco de voluntaria, los tendré siempre conmigo como un recordatorio de lo que viví esos días. Sin duda mi vida es un antes y un después del terremoto. Lo que para nosotros era lo cotidiano, desapareció de un momento a otro, la paranoia y el miedo aún sigue y conservamos un bolso de emergencia para salir corriendo de ser necesario. Pero más allá de eso, lo más importante es que somos muy afortunados de estar juntos y al gozar de salud, lo demás es completamente efímero. Gracias infinitas a todos los que me escribieron y estuvieron pendientes de mí en todo momento, sobre todo de personas que jamás creí que se tomarían la molestia de escribirme. Por sus bonitas energías y palabras de aliento, de verdad no saben cuanto lo aprecio <3 

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